20 de abril de 2011

The Punisher

Frank Castle, también conocido como The Punisher, es uno de los superhéroes más fáciles de adaptar al videojuego. Puede que no tenga superpoderes como la inmensa mayoría de sus compañeros de reparto, pero tiene algo con lo que todos nos podemos identificar: una insaciable sed de venganza y un apetito descontrolado por la violencia sin sentido. ¿No os identificáis? Y es que en el juego de Volition Games nos ofrecen buscar la respuesta a un planteamiento que quizás os hayáis hecho más de una vez viendo las noticias: “Es que no hay derecho… si pillara al asesino ese, le…” ¿Qué le haríais?

En la vida real seguramente no le haríais nada, llamaríais a la policía y os esconderíais corriendo porque la violencia real no es divertida; sin embargo en The Punisher, sin miedo a las represalias, con una hilarante violencia claramente exagerada, con la total superioridad física y mental sobre nuestros rivales y con centenares de formas distintas de matar a tan sólo un botón de distancia el desenlace está claro: dar rienda suelta a los instintos más primarios y disfrutar como un enano.

Porque eso es lo que pasa al jugar a esta orgía de muerte y desmembramientos: que te diviertes. Todo el tiempo, desde el principio hasta el final. El juego es completamente irreverente y exagerado, los enemigos se horrorizan claramente al ver como ensartas a sus compañeros, algunos incluso huyen corriendo, tiran el arma y se echan a llorar convirtiéndose en blancos perfectos para una muerte creativa… “hm… podría intentar matarlo con una botella, a ver que pasa… ¡oh, dios! ¡Genial” (en serio, probadlo).

Captura de pantalla de The Punisher - 01

No hay descanso, descubres una nueva forma de matar cada cinco minutos. Echarlos a las pirañas, freírlos con alta tensión, empujarlos contra un rotor en marcha de un avión, sentarlos en una silla eléctrica, acariciarlos con una sierra circular, dárselos de comer a una boa, lanzarlos por un balcón, aplastarlos con un coche, empotrarles una televisión en la cabeza… la lista es casi infinita, porque en The Punisher podemos utilizar una gran variedad de objetos para matar o torturar a los enemigos. La cantidad de maneras y la espectacularidad de las mismas no tiene nada que envidiar a los skillshots de Bulletstorm o a los fatalities de Mortal Kombat.

Por otra parte, acabar rápidamente con los pandilleros no es la única opción disponible, porque en este juego no hay botiquines ni se recupera vida automáticamente. Sólo hay dos maneras de recuperar vitalidad: salvar a inocentes o torturar criminales. Cualquier enemigo puede ser sujetado y empleado como escudo humano. Una vez sujeto podemos ejecutarlo al acto, lanzarlo por los aires con una fuerza sobrehumana o empujarlo a través de una puerta para que reciba los disparos en tu lugar. Sin embargo, la opción más original y que da más juego es la de interrogarlo.

Cualquier enemigo puede ser torturado de cuatro formas distintas o puede ser llevado a unos puntos especiales del escenario para aplicarle una de las numerosas torturas de entorno (existen más de 100). Para torturarlo debemos superar un pequeño minijuego. Si tenemos éxito, el enemigo accederá a ayudarnos o nos confesará valiosa información. Si no tenemos éxito y se nos va la mano… él lo lamentará más que nosotros. Aquí, por desgracia es donde más se ha cebado la censura, eliminando decapitaciones y mutilaciones o suavizando las muertes con un horrendo momento borroso y confuso en blanco y negro.

Captura de pantalla de The Punisher - 02

Pero no todo es violencia en este juego. Hay que decir que todos los detalles están muy bien cuidados: la banda sonora es prodigiosa y el guión, aunque no se caracterice por sus giros ni por su profundidad, está escrito por Garth Ennis, guionista asiduo de Marvel y, entre otros, de The Punisher. Los diálogos son pura poesia noir; encajan completamente dentro de la dinámica general del juego, convirtiendo a Frank Castle en una máquina de generar frases lapidarias memorables al más puro estilo de John McClaine. Los fans de la saga encontrarán personajes de Marvel como Viuda Negra, Bushwacker, El Ruso o Daredevil entre otros, además de numerosas referencias al cómic.

En definitiva: un juego glorioso. Simple, sin pretensiones, sin tapujos, sincero, rudo, se mofa de la violencia y su risa se contagia. Es imposible jugar con alguien cerca sin repetir constantemente: “¡¿Has visto lo que he hecho?! ¡¡Mira lo que hago!!”. No te extrañe si de aquí a unos años te da por apartar a un lado los refritos ultra-realistas, desempolvar este viejo homenaje a la acción sin colorantes ni conservantes y disfrutar una vez más con un juego que no puede dejar de divertirte.

18 de abril de 2011

Bulletstorm - análisis

bulletStorm

Bulletstorm no era solamente un juego. Desde el primer momento, era mucho más: una promesa, una esperanza, un atisbo de luz para los juegos de acción en primera persona en una era de mediocridad, de vulgaridad, de reiteración de los mismos modelos y estrategias una y otra y otra vez. Desde el primer tráiler, los chicos de People can Fly nos quisieron mostrar su enfoque transgresor y sus intenciones revolucionarias. Le dieron a su juego el calificativo de “FPS divertido“, mirando por encima del hombro a los refritos de juegos de acción bélicos y apostando por una nueva fórmula basada en la acción, la violencia, el desparpajo y un estilo completamente punk que se alejaba del realismo convencional.

Por poner un ejemplo, no podemos hablar de Bulletstorm sin mencionar antes a Duty Calls, quizás una de las mejores estrategias de marketing en el mundo de los videojuegos de los últimos tiempos. Un hilarante juego desarrollado por los creadores de Bulletstorm, que puede descargarse de forma gratuita y que, mediante la parodia, critica los clichés de la saga Call of Duty, además de a todos sus imitadores actuales. Con Duty Calls, no sólo se dan a conocer, sino que además nos dan a entender que ellos han llegado para rescatar el género de los FPS; para acabar de una vez con el abuso de las escenas de vídeo, con los giros argumentales absurdos que sólo buscan añadir dramatismo, con los incordiantes QTE (Quick Time Events), y con el afán de impresionar visualmente dejando de lado la diversión.

Por desgracia, la promesa queda en nada, puesto que Bulletstorm cae en todos y cada uno de estos clichés. Y es que en Bulletstorm nos encontramos con dos directrices muy opuestas, por un lado quiere ser un juego que nos brinde diversión a raudales, con una actitud inmadura y rebelde, mientras que a la vez pretende ser un juego profundo, épico, con un guión impactante y una estética sobrecogedora. El resultado final es un pastiche que nos ofrece una estilo de juego original y divertido, pero castrado, con una línea argumental ridícula, innecesaria y molesta que cuesta creer.

No me malinterpretéis, es un buen juego; el problema es que se presentó como el salvador de un género marchito, como un mesías de la diversión, como un revolucionario… y lo cierto es que ha quedado en un juego de acción del montón con algunas ideas originales e innovadoras.

Captura de pantalla de Bulletstorm

Mata con estilo

Ideas como los Skillshots, un sistema que puntúa las muertes en función de las condiciones en las que se realiza. Como anécdota puedo añadir que este sistema no formaba parte del diseño original del juego; decidieron añadirlo al comprobar que los testers intentaban eliminar a los enemigos de formas creativas en lugar de acabar con ellos deprisa. Cabe decir que es un sistema muy divertido y bien implementado, aunque quizás hubiera podido funcionar mejor si puntuara las acciones por separado, en lugar de registrar sólo las que influyen en el instante de la muerte, dado que a veces conseguiremos reacciones en cadena realmente espectaculares, pero no se puntuarán porque no existe un skillshot concreto para eso, o porque el enemigo estaba muerto antes de provocar el destrozo. Al final, este elemento funciona como una lista de la compra: vas revisando los que te quedan pendientes, los vas haciendo y los vas tachando. También es remarcable el hecho de que han buscado una forma de justificar todo este sistema de puntuación dentro del propio argumento del juego, algo que siempre se agradece.

Uno de los puntos más fuertes son las armas (a excepción del horrible, horrible, rifle de francotirador). Se ha criticado que no son muy numerosas, pero son muy variadas y se complementan de forma completamente coherente con la mecánica de juego. Los efectos que producen en los enemigos son perfectamente combinables con los elementos del entorno o con la patada y el látigo del protagonista (que nos permiten atraer y repeler enemigos), permitiéndonos crear combinaciones realmente espectaculares.

Otro punto fuerte, sin duda, son los diálogos. Están llenos de insultos, palabrotas y todo tipo de blasfemias que harán que no podamos dejar de reír. Mención especial para Sarrano, uno de los enemigos más divertidos y odiosos en mucho tiempo. Por desgracia, de vez en cuando el juego se intenta volver dramático, y el contraste le sienta bastante mal.

La campaña principal es bastante corta y el juego apenas ofrece la posibilidad de volverse a disfrutar (a no ser que lo quieras volver a completar otra vez, sin conservar ni siquiera las armas), con un modo en línea bastante soso y escaso. Todo esto hace que el juego tenga poca vida útil.

También hay que mencionar la increíble banda sonora, de una calidad excepcional y que además está disponible para descargar de forma gratuita.

En resumen: Bulletstorm es un combinado de emociones fuertes y diversión a raudales, aunque peque de efímero y de repetitivo o no haya sabido revolucionar el género tal y como prometió. Es capaz de hacernos pasar un buen rato entreteniéndonos con su frescura, sin llegar a anonadarnos ni a hacernos caer en el aburrimiento en ningún momento.